Las máquinas precibernéticas podrían estar embrujadas,
existía siempre en ellas el espectro del fantasma.
Donna Haraway
Todos somos robots cuando nos relacionamos
acríticamente con nuestras tecnologías.
Marshall McLuhan
Este ensayo pretende indagar en un aspecto ampliamente debatido desde los años 50 del siglo pasado cuando hablamos de la relación entre cultura, naturaleza y tecnología: la cibernética. Los ámbitos que nos ocupan aquí como son los de la robótica o la ingeniería genética están íntimamente relacionados con esta ciencia que desdibuja las fronteras entre disciplinas como las matemáticas, la biología, la teoría de sistemas y la filosofía. Para hablar de su evolución y posibilidades necesitamos pasar por un estudio de la cibernética como posibilitadora de esas tecnociencias. No olvidemos que un filósofo de la talla de Martin Heidegger se atrevió a argumentar que la filosofía había muerto y que hoy, lo que nos queda, es la cibernética (Heidegger, 1976).
Si bien debemos irnos al mismísimo Platón para hurgar en la etimología de la palabra cibernética, la definición precisa hoy es aún muy compleja. Nuestro objetivo será intentar comprender la importancia de su significado contemporáneo en la tarea que nos ocupa. Tal vez como nos dice Margarita Padilla “sea hoy una palabra sin glamour que evoca el mundo gris de la posguerra, un mundo de masas productivo e industrial” (Padilla, 2025, p. 38) pero vamos a intentar devolverla al lugar de increíble interés que tiene.
Del griego κυβερνητικός – kybernetes – Platón la emplearía en el “sentido de arte del pilotaje, pero también de arte de conducir a los hombres, y de arte de guía, en general” (Guillaumaud, 1971, p. 19). No será hasta 1834 que Ampère recoge de nuevo la palabra para designar “el estudio de los medios de gobierno” (Íbid). Más de cien años después, en 1948, aparece la interpretación de la palabra que nos interesa: el matemático Norbert Wiener tomará el término del griego para nombrar su hoy famosa obra “Cibernética, o control y comunicación en el animal y la máquina” (1948). Un título absolutamente premonitorio de la aplicación de la robótica y la ingeniería genética en nuestras vidas.
Wiener plantea una ciencia cibernética desde el estudio de los sistemas de control que rigen a los seres vivos, un estudio profundo sobre cómo funciona la programación interna de un animal o planta. Podemos ya intuir que bajo esta premisa aquel que conozca cómo está programado un cuerpo, podría perfectamente reprogramarlo. Pensemos que estamos en plena posguerra y la bomba atómica se ha lanzado hace apenas unos años. Aún así “la explosión que más sacudió al mundo en la década del cuarenta no fue atómica sino informacional” (Davis, 2023, p. 141). La cibernética, en esencia, estudia el cómo se dan las acciones de control a través de la teoría de información. Cuando se lleva a cabo una acción, el sistema procesa el resultado (o output) como información y la incluye de vuelta en la siguiente iteración para saber qué puede hacer mejor. De esta forma, la siguiente vez que lleve a cabo la acción esta incluirá la nueva información haciéndose más eficiente, y así sucesivamente. Esta forma de entender el aprendizaje a través de la retroalimentación y la interacción constante con lo externo también llevó a Wiener a nuevas formas de pensar los organismos biológicos (Davis, 2023, p. 157).
En palabras del propio Wiener:
“Cuando yo controlo las acciones de otra persona, le comunico un mensaje, y, aunque ese mensaje sea de naturaleza imperativa, la técnica de la comunicación no difiere de la técnica de la transmisión de un hecho. Además, si quiero que mi control sea eficaz, debo informarme de todos los mensajes procedentes de la persona, capaces de advertirme que la orden ha sido comprendida y ejecutada”. (Wiener en Guillamaud, 1971, p. 20).
La cibernética, por tanto, es esencialmente una propuesta de organización social basada en las teorías de la información. Avances en esta rama teórica como los de Shannon serán igualmente claves. No obstante “mientras que Shannon describía la información como entropía, el matemático y cibernetista de punta Norbert Wiener opuso un polo al otro, argumentando que la información es una medida de organización -patrón, forma, coherencia-, en tanto que la entropía mide el grado de aleatoriedad y desorganización de un sistema” (Davis, 2023, p. 153). Una ciencia, la cibernética, que busca entender y poner en práctica cuáles son los mecanismos por los cuáles un organismo funciona de una determinada manera y puede ser controlado. Si hoy preguntamos a cualquier profano en la temática a qué le remite la palabra cibernética hay altas probabilidades que robot salga en la conversación. Una asociación totalmente pertinente ya que la robótica lleva en su seno esta forma de entender el funcionamiento de un organismo, sea este máquina o humano. De hecho, los cibernéticos prácticamente no harán distinción entre ambos, considerando que la programación aprendida para enseñar a una máquina a llevar a cabo una acción y aprender de ella para mejorarse progresivamente, era una metodología perfectamente aplicable a los humanos.
El colectivo anónimo Tiqqun, en su libro “La hipótesis cibernética”, ve en ella “al mismo tiempo una teoría y una nueva forma de gobierno, una definición de lo vivo y una tecnología de poder” (Tiqqun, 2015, p. 9). Una definición de lo vivo desde el reduccionismo que supone entender que un organismo se enjaula en la eficiencia de sus acciones. Ese acto de aprender de sí misma, el acto de recabar información de la acción para mejorar el proceso de volver a llevarla a cabo es lo que conocemos por la palabra inglesa de feedback o retroalimentación. Esto supone, como decíamos, un bucle: un acto repetitivo y continuo por el que aprendremos constantemente cómo mejorar la siguiente repetición. Una cuestión clave en la discusión sobre naturaleza y cultura reside en la diferenciación entre los dos tipos de bucles de retroalimentación que pueden darse: negativos o cerrados y positivos o abiertos.
La cibernética se ocupa principalmente de los bucles de retroalimentación negativos. Estos son aquellos orientados a la búsqueda de la mayor eficiencia: una iteración reducida a las propias restricciones de una mejora maquínica constante. Un cerramiento a las posibilidades que un pensamiento situado o contexto cultural diverso puedan tener sobre el proceso de retroalimentación. Nada sale del sistema de bucle negativo que no sirva para la mejora del sistema, nada entra dentro de él que no proceda del autoaprendizaje de mejora. Lo que se busca es reducir o frenar el impacto de ciertos resultados, mantener un estado de equilibro, la llave a la programación de la homeostasis perfecta.
En 1968 Maruyama “introduce el concepto de feedback positivo que, a diferencia del negativo, amplifica la desviación” (Gros, 2001). Bajo este tipo de bucle la apertura implica una desviación respecto del sistema ideal. El bucle no se encuentro encerrado en la obligación del automejoramiento y estabilización del sistema sino, por el contrario, aceptar los cambios y aportes externos como posibilidades para la creación de sistemas nuevos. Esta apertura implica un cambio de paradigma en la cibernética, pasando de una mecanización de los organismos a una posible ontologización de la materia. Esta atrevida afirmación rescata los planteamientos de materialismo gótico de Fisher y su enfoque comprometido con la teoría de inmanencia radical (Fisher, 2022, p. 36). Por nuestra parte, nos conformamos con pensar que mirar desde esta posibilidad la cibernética pueda suponer una revinculación con la naturaleza, con el “desbloqueamiento del por-venir” que advertía Heidegger.
Hannah Arendt, en su relación epistolar con el filósofo alemán, ya mostraría en 1970 su preocupación por esta nueva ciencia al comentarle:
“una palabra más sobre la cibernética: dices que el porvenir es representado (por la cibernética) como aquello que «adviene al ser humano». ¿Estás seguro de que es así? Tú mismo dices […] que la futurología siempre sólo tiene que ver con un «presente prolongado» […].
A lo que apunta, creo yo, es a abolir el futuro— y mucho me temo que esto no sea tan utópico como suena.” (Arendt & Heidegger, 2017, p. 34)
Heidegger le respondería cómo el “por-venir queda bloqueado” tomando como válida esa apreciación de abolición del futuro, de ausencia de utopía en lo que vendría. Cuando en 1966 el periódico Der Spiegel le realiza una extensa entrevista (que sólo vería la luz una vez muerto en 1976) ante la pregunta sobre quién ocupa hoy el puesto de la filosofía su respuesta fue contundente: la cibernética. Mucha tinta se ha vertido a propósito de sus palabras sobre esta cuestión cuando afirmaba que “la filosofía no podrá operar ningún cambio inmediato en el actual estado de cosas del mundo. Esto vale no sólo para la filosofía, sino especialmente para todos los esfuerzos y afanes meramente humanos. Sólo un dios puede aún salvarnos.” (Heidegger, 1976).
Heidegger por tanto ve en la cibernética el advenimiento de una era de control del ser, de aquello que nos hace humanos, de una imposición de lo técnico, lo eficiente, lo cerrado y mecanicista por encima de la posibilidad de ser, de poner la cultura y la vida en el centro. Estas palabras, pensando hoy en las aplicaciones cibernéticas en la robótica y genética, toman un nuevo vuelo que sacan a esta hipótesis de los engranajes aceitosos del s. XIX para llevarnos a un revitalización de la importancia de entender qué rol juega su comprensión. Ese dios del que nos hablaba Heidegger no era en absoluto donde hoy ven muchos una deidad: Silicon Valley. Más bien un dios como nuevo modelo de humanismo, uno que nos sitúe ante los retos de una humanidad cada vez más tecnificada, más controlada, más mecanicista. Es probable que Heidegger vislumbrase lo que Wiener dejó implícito en sus textos donde “sugiere que el poder ordenador y configurador de los sistemas de información es básicamente análogo a lo que algunas personas llaman Dios” (Davis, 2023, p. 154)
Volviendo sobre miradas contemporáneas, Mark Fisher va aún más allá y junto al pensamiento de Deleuze, Guattari, Baudrillard o Spinoza argumenta cómo desde la cibernética podemos pensar en la posibilidad de un materialismo gótico: una “zona de inmanencia radical” (Fisher, 2022, p. 36). Una forma sin duda atrayente, interesante y, si queremos transitar la línea de lo religioso, diabólica. Esta inmanencia de la que nos habla Fisher se sitúa en un plano que atraviesa lo vivo y lo no-vivo. Una continuación teórica de lo que brillantemente expuso Haraway cuando dijo que “nuestras máquinas están inquietantemente vivas y nosotros, terriblemente inertes” (Haraway, 2020, p. 27). Que hoy, en pleno apogeo hype de la inteligencia artificial se haga una nueva versión fílmica del mito gótico materialista de Frankenstein tal vez es un indicador de que Fisher y Haraway no andaban muy desacertados en el análisis.
De hecho, cuando Natasha Vita More nos invita a pensar en Closer to Truth (2021) “qué es una persona” en un marco transhumanista ¿acaso no está invitándonos a pensar desde esta inmanencia gótica de la que Fisher nos advierte? ¿cuándo un transhumano contenga en su cuerpo más cantidad de elementos modificados estaremos aún ante un humano, o acaso siempre lo estuvimos? ¿Alberga existencia ontológica una máquina más allá del deseo de su creador? ¿Esconden los bucles de retroalimentación positiva una vía para futura aceptación de máquinas-humanas y humanos-máquina? ¿O acaso el pensarnos desde esa dualidad ya es un error en sí? Es cada vez más urgente la necesidad de pensar críticamente sobre aquello que hace ser a la materia, ya sea esta carne o silicio.
Hacia donde nos está llevando la discusión en campos como la robótica y la ingeniería genética los planteamientos éticos y morales son fundamentales. Si además los cruzamos transversalmente con la naturaleza y la cultura entonces la cibernética se nos aparece como una corriente de pensamiento, ciencia y metodología de obligada revisión contemporánea. Un ámbito que ha sido tratado por colectivos como el CCRU desde la teoría ficción o Tiqqun desde la crítica social, pero que al mismo tiempo creemos que habita en el famoso poema de Hölderlin “allí donde está el peligro, crece también lo que salva”. Un auténtico sistema completo, en palabras de Jacques Ellul, en el que la técnica se ha convertido en una fuerza totalmente autónoma pero donde aún queremos creer que la máquina no tomará el control de los humanos. (The Solar Warrior, 2019).
Por tanto, aún queda por dilucidar el rol que podría tener una cibernética de retroalimentación positiva en la consagración de una nueva cultura humanista capaz de llevar la colaboración y apertura a consideraciones aún ni siquiera contempladas. Tal vez ese optimismo con el que Howard Rheingold (TED, 2008) hablaba del código abierto a principios de los 90s y que hoy es una práctica habitual pueda ser una pista para intentar encontrar el germen de una revolución social que permita tomar la cibernética desde un planteamiento de construcción, y no de control. Una pisada al freno en la escalada vertiginosa de desarrollo comercial tecnológico en un aceleracionismo desmedido por la novedad inmediata. Salir de este tiempo accidental donde la velocidad es el paradigma absoluto (A Parte Rei Revista de Filosofía, 2012). Abogar, por tanto, por una práctica ingenieril robótica y genética que no pretenda resolver un problema que no existe como nos acostumbra el desarrollo de la máquina (College of DuPage, 2013) sino más bien generar un diálogo para la cocreación de deidades entendidas como modelos humanistas abiertos y organicistas. Y en los que tal vez, debamos dejar entrar a las máquinas para discutir con nosotros.
Bibliografía
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A Parte Rei Revista de Filosofía (Director). (2012, febrero 27). Paul Virilio: Pensar la Velocidad 1/3 [Video recording]. https://www.youtube.com/watch?v=OAPn7pBP0L8
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Arendt, H., & Heidegger, M. (with Ludz, U., & Kovacsics, A.). (2017). Correspondencia 1925-1975
y otros documentos de los legados (2a ed). Herder. -
Closer To Truth (Director). (2021, agosto 11). Natasha Vita-More—¿Qué son las personas? [Video recording]. https://www.youtube.com/watch?v=Rx6HaUWCMbg
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College of DuPage (Director). (2013, junio 3). College Lecture Series—Neil Postman—”The Surrender of Culture to Technology” [Video recording]. https://www.youtube.com/watch?v=hlrv7DIHllE
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Davis, E. (with Gonnet, M., & Thacker, E.). (2023). Tecgnosis: Mito, magia y misticismo en la era de la información. Caja Negra.
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Fisher, M. (with Salzano, J.). (2022). Constructos flatline: Materialismo gótico y teoría ficción cibernética. Caja Negra.
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Gros, B. (2001). De la cibernética clásica a la cibercultura: Herramientas conceptuales desde donde mirar el mundo cambiante. «Teoría de la educación: educación y cultura en la sociedad de la información», 2.
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Guillaumaud, J. (1971). Cibernética y lógica dialéctica. Artiach Editorial.
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Haraway, D. (2020). Manifiesto cíborg. Kaótica Libros.
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Heidegger, M. (1976). Martin Heidegger. Der Spiegel.
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Padilla García, M. (2025). Inteligencia artificial: Jugar o romper la baraja. Traficantes de sueños.
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TED (Director). (2008, febrero 12). Howard Rheingold sobre «Colaboración» [Video recording]. https://www.youtube.com/watch?v=d5s3Z0iesRM
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The Solar Warrior (Director). (2019, mayo 14). Jacques Ellul—La Sociedad Tecnológica—Entrevista [Video recording]. https://www.youtube.com/watch?v=zBCKjFY_0fg
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Tiqqun (with Suárez Tortosa, R., & Rodríguez Rivarola, S.). (2015). La Hipótesis Cibernética. Visor Distribuciones, S.A.
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