Habitar la experiencia sin apresurarla a convertirse en explicación.

no todo lo que ocurre dentro necesita convertirse en algo definido
hay movimientos que parecen perder algo en el instante en que se nombran

antes del nombre hay una especie de amplitud
no es claridad ni confusión
es simplemente presencia sin borde claro

a veces aparece una sensación
no llega como idea
no llega como pensamiento verbal
llega como ajuste fino del estado interno

y en ese momento todavía no hay interpretación
solo registro

el impulso habitual es traducirlo rápido
buscar qué significa
dónde encaja
qué lo explica
qué lo valida o lo descarta

pero no siempre sigo ese impulso

hay algo en dejarlo suspendido
sin empujarlo hacia una categoría conocida

no porque haya un misterio que resolver
sino porque la resolución cambia la naturaleza de lo percibido

cuando se convierte en explicación deja de ser experiencia abierta
se vuelve objeto mental
algo que puede ser discutido
defendido
corregido

y hay partes de esto que no parecen funcionar bien como objeto

el cuerpo parece registrar cosas antes de que exista lenguaje para ellas
cambios pequeños
variaciones sutiles
microdiferencias en el entorno interno y externo

no siempre sé distinguir qué es señal y qué es ruido
y aun así algo ocurre en esa frontera

en lugar de cerrar esa frontera a fuerza de explicación
a veces la mantengo abierta

no como decisión intelectual estricta
más bien como forma de no interrumpir el proceso demasiado pronto

porque al interrumpirlo se pierde continuidad
y la continuidad a veces contiene más información que la conclusión

hay momentos en los que dos interpretaciones opuestas pueden parecer igual de plausibles
y ninguna de ellas mejora realmente lo que se está percibiendo

entonces la pregunta de “qué es” deja de ser útil en ese instante
no desaparece para siempre
solo deja de ser central

lo central pasa a ser observar cómo cambia la experiencia cuando no se fuerza una etiqueta

esto no es una renuncia al pensamiento
el pensamiento sigue ocurriendo
las interpretaciones aparecen igual
los patrones se siguen formando

pero ya no ocupan todo el espacio

pueden aparecer y no tomar el control completo del significado

y en ese espacio más abierto hay otro tipo de información
más difícil de traducir
menos lineal
menos estable

no es superior ni inferior a la explicación
no compite con ella
simplemente ocurre en otro nivel de procesamiento

a veces lo llamo atención
a veces percepción
pero incluso esos nombres ya reducen lo que está pasando

hay momentos en los que una coincidencia externa y un estado interno parecen sincronizarse
no en el sentido de causa clara
sino en el sentido de resonancia subjetiva

no necesito decidir qué es eso inmediatamente

puede quedar sin definición
y seguir siendo observado

la urgencia por clasificarlo parece venir más del deseo de estabilidad que de la necesidad real de entender

cuando no lo clasifico no desaparece
solo cambia la relación con ello

deja de ser algo que “tengo que explicar”
y pasa a ser algo que está ocurriendo

y eso ya es suficiente en ese momento

porque no todo lo que es real dentro de la experiencia necesita transformarse en afirmación

hay cosas que existen mejor como proceso que como conclusión

y quizá parte de esto sea simplemente aprender a no interrumpir demasiado pronto lo que todavía se está formando

Comentarios

2 comentarios en «Habitar la experiencia sin apresurarla a convertirse en explicación.»

  1. ¡Qué buena aportación aquí Diego! No sé si esto forme parte de alguna entrega de algún estudio o una propuesta poética tuya. La cuestión es que el corsé de la escritura académica, cuando es reventado, siempre genera nuevos encuentros y posibilidades. Muchas de las reflexiones que dejas me resuenan de cuestiones fenomenológicas o hermeneúticas, de las preguntas iniciales que llevan a seguir pensando. Por ello, gracias por esa invitación a seguir pensando y experimentando.
    Espero leer más cosas tuyas por aquí.

    Responder
    • Gracias Dani por la lectura y por recibirlo así. No hay una entrega ni un formato definido detrás; es, de hecho, mi manera habitual de situarme ante las cosas, una forma de pensar y de vivir que prefiere no apresurar los nombres. Al final, que resuene y abra preguntas ya es parte de ese mismo movimiento, sin necesidad de fijarlo en un género o una disciplina. Un placer compartir el espacio de pensamiento.

      Responder

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